Todos los años esperamos con ansia la llegada de estas fiestas. Llega la Navidad y nos apetece impregnarnos de su espíritu. La calle se engalana, luce más bonita que nunca llenándose de árboles cuidadosamente decorados, luces de colores, Belenes, mercadillos, colas interminables a la espera de adquirir ese décimo que esperamos nos cambie la vida, pero toda esa magia que vivimos en el exterior nos gusta trasladarla a casa y sentir que algo cambia con respecto al resto del año. Buscamos un lugar especial para el belén para que el cada año compramos una nueva figura, sacamos las bolas y adornos del árbol y lo encendemos todas las noches con ilusión, colocamos guirnaldas en chimeneas, coronas en la puerta de la entrada y vestimos la mesa con amor y mimo para recibir a la familia. Todo ello se vuelve un ritual del que disfrutamos con alegría e ilusión, especialmente, los niños, que desean que llegue ese gran día que llevan esperando todo el año para que los Reyes Magos hagan sus deseos realidad y les dejen todo lo que habían pedido.

Ojala nunca perdamos esta tradición tan bonita y entrañable como es la Navidad, fecha de acercamiento y unión con los seres queridos, días para compartir y disfrutar de ese núcleo tan importante y necesario como es la familia.

¡Feliz Navidad!